Cuando diseñamos nuestro primer calzado propio, nos hicimos una pregunta sencilla: ¿cómo lo llamamos? Podríamos haber elegido un nombre que sonara a otra parte, como hace casi todo el mundo. Elegimos lo contrario: Aragón y Teruel.
No es un capricho ni una estrategia de marketing disfrazada de orgullo territorial. Es, simplemente, de dónde venimos. Almogávar Moda nació en Zaragoza, y los almogávares de los que tomamos el nombre eran infantería ligera aragonesa: gente de esta tierra, hecha para el camino largo y el trabajo duro. Un calzado que lleva su nombre tenía que estar a la altura.
La Bota Aragón
Piel marrón de alta calidad, pensada para durar temporadas, no una. Robustez sin perder estilo: la clase de bota que se pone por la mañana sin pensarlo y que sigue ahí, impecable, al final del día. El nombre no es decorativo: es una declaración de para qué está hecha.
La Zapatilla Teruel
Más ligera, más urbana, pero con la misma exigencia de fondo. Teruel existe, como recuerda el eslogan que todos conocemos, y nosotros no lo olvidamos: nuestra tierra no es solo Zaragoza capital, es todo lo que hay alrededor. Ponerle ese nombre a una zapatilla es una forma pequeña de llevarlo con nosotros.
Por qué importa el nombre
Un desconocido que ve estas prendas por primera vez no sabe nada de nuestro catálogo ni de nuestros descuentos. Pero sí entiende una historia: la de una marca que no esconde de dónde viene. Eso es lo que buscamos con cada pieza que lanzamos bajo nuestro propio nombre, y por eso la Bota Aragón y la Zapatilla Teruel no son solo dos referencias más: son la forma en que Almogávar Moda empieza a hacer las cosas por su cuenta.
Quedan pocas unidades de las dos, solo en tallas 42 y 43. Puedes verlas, junto con el resto de nuestro calzado, en la colección Calzado La Española.